lunes, 6 de abril de 2015

Venus al alba VI



Ese día, la zona alta de Teatinos parecía sucumbir al verano bajo el tormento de las chicharras que, vengativas, aunaban sus zumbidos con los de los aires acondicionados de toda la ciudad. Terral. Récord histórico. Ser valiente se medía en minutos al sol sin una cerveza fresca ni una triste gorra, y nadie parecía estar interesado en establecer una primera marca. Puertas y ventanas cerradas a cal y canto, como si Dios, tentado de freírle los sesos a la humanidad, hubiese enviado las diez plagas de la asfixia, empezando por la flama y terminando por el bochorno. La Costa del Fuego. A Celsius no le quedaban más rayitas con números para pintar en los termómetros, y los malagueños hubieran pensado en huir de Boquerolandia en una segunda espantá si no hubieran tenido las neuronas derretidas por el calor.

Los turistas, que aún no conocían cómo las gastaba Lorenzo cuando irradiaba con avaricia, le mantenían el pulso a la siesta como alternativa a la muerte súbita por combustión espontánea. Es decir, hacía calor con cojones.

La tarde se planteaba igual de inmisericorde y la noche prometía justicia para los adoradores del inferno en la tierra. Frida qué Khalo.



viernes, 3 de abril de 2015

III Pastel con libro. Mens sana in corpore sano

Pues eso, alumnillos y demás criaturas, ya que decís que hay que hablar como se escribe y escribir como se habla, para que nos entendamos. Pues habla bien, ño.
Seguimos con las lectodrogas (remito al primer capítulo de este manual por e-Tapas sobre Pasteles y Recetas para adictolectores). Ains, questamos en mitá de Semana Santa ¡esconded el pollo!

Hombres Buenos con Pastela Unku

Pastela Unku
Ingredientes para 4 personas (que siempre son para 6 y acabas bacanal perdío de la panzá que te encalomas acordándote de mis muelas más castas, como si fuera mi culpa culpita):
-2 Masas de hojaldre (hechas, en casa, con delantal de la awela planchao con almidón que sus tié que quedá más tieso que una vela buscando cielo).
-Un puñao de almendras pelás.
-Pollo de corrá (useasé, dese que va halaaaa, ancha es Castilla, a comer bichitos y yerbas, aunque sean de María, pero yerbas. Nada de piensos ni de jaulas ni destreses). Chalé lo que te haya sobrao del puchero.
-Wevos, si es que a to hay que echarle wevos, siempre.
-1 Puerro
-1 Zanahoria
-1 Apio
-Pimienta
-Curry
-Jengibre
-Pasas

-2 Cebollas grandes
-Perejil
-Agua de azahar
-Azúcar moreno

Preparación:
Vamos a hacer dos capas, más la de hojaldre.
Preparación
Por partes, como dijo Jack:
Pon a cocer el pollo sin piel con agua (del grifo no, estírate, jolines, chalé agua de mineralización débil que tus riñones te lo agradecerán). Trocea las verduras (puerro, apio y zanahoria) para que suelten su jugo en el caldo donde cueces el pollo.
Reserva (como los grande vinos) el pollo. En una sartén, donde con antelación has pochado la cebolla picada, añades el caldo sin las verduras (con ellas te haces un puré para primero). Añades dos huevos (sin cáscara, anda) y remueves hasta que esté bien mezcladito y ligado. Chalé el perejl, las pasas y el jengibre. Arrewérvelo otra vé (esta vé si lleva tilde aunque sea monosílabo pa diferensiarlo del corre ve y dile, jarl).
Por otro lado, las almendras las doras (como la ExploraDora, mochila mediante) y una vez fritas (muy bien escurridas) las pasas por la bati bati con el azúcar moreno (el blanco es más malo que una cuchara de plastilina, pa la salú, digo). Awita de azahar y caneliña, para el niño y la niña (qué mal hizo Barrio Sésamo), pa terminar este mejunje.
El pollo ya está cocinado, dale la paliza de su vida y descuartízalo, so sádico, que ya sé que haces pastela pa desfogar... Desmenuzado, mézclalo con el wachirni de la cebolla y el caldo (que debe haberte quedado pastoso pero no seco, que lo vas a hornear después). Chalé un pelín de cúrcuma, anda (que además, es antiinflamatorio, pa que no se te hinche...).
¿Has horneado la primera capa de hojaldre sobre unas gotitas de aceite refregao por la fuente de cristal (olvídate de metales ni plásticos para cocinar, lo que es menos perjudicial para la salud es el cristal)? Como que no... Pos lo tenías que haber anticipado, anda, dale. Luego le echas estas dos capas:
1ª Capa: la de pollo.
2ª Capa: la de almendras.
Tapas con la segunda capa de hojaldre pintada con huevo, la horneas, le echas azúcar moreno pasado por la bati bati y canela molida a gusto.
HALA, A PECAR.
HOMBRES BUENOS
Este no me lo he encalomado del todo todavía, que es un tocho remocho (en el buen sentido). Pérez-Reverte me va alternando cómo gestó la idea de hacer la novela a los Sherlock (como vea que lo comparo con un inglés, menos mal que no, pero ¿y si?...) por esos mundos de dios bibliotecarios de la Real Academia (qué envidia más mala, pelúa, desorejá y verde qué te quiero verde) y la historia real (novelada, claro, pero documentá al pelillo, como hace con to el gañí). Lo que me intriga es saber por qué todo Dios quiere ser el que mata a Rico en la RAE, en un supuesto asesinato ficticio, novela revertiana/revertina/re... mediante.

viernes, 27 de marzo de 2015

II Pastel con libro. Mens sana y corpore sano

Ehhh, qué éxito, sois unos lectoglotones... Pos hala, dos tazas de sopa.

RECETA SANA, SIN AZÚCARES AÑADIDOS. A VER SI APRENDEMOS A DISFRUTAR SIN ZAMPAR RESPOSTERÍA INDUSTRIAL, SATURAOS, QUE SOIS UNOS SATURAOS...

La gente feliz lee y toma café con Pastel Gabrielle

PASTEL GABRIELLE
Y si cocinas con música, confieso que me va el pop (eso hoy, mañana no sé), así que si esperabas a Lakme de Delibes, que sepas que también, jarl. Hoy estaba escuchando Meghan Trainor, All about that bass, divertidísima, ouyea. Ponte un delantal sin nada debajo y bailotea mientras cocinas. ¿Qué? ¿Infantil? Pues sí, a mucha honra. Pero es muuuuy divertidooo, so soosoooooos.

Ingredientes para 6 personas (lo dicho, guárdate la vena zampabollos pa cuando Bollo no esté).
-2 Batatas (boniato) pequeñas
-2 Zahahorias medianas
-Leche de coco (abrís un par de cocos y le sacáis la leche como dios manda, so flojos, que os veo comprando manteca de coco como hago yo en el Carrefús o Mercamamona...).
-Masa de hojaldre (lo dicho, la haces tú, que la de Mercamamona está muy rica pero es de plastiñé, que te lo digo yo)
-2 Cucharadas de zumito de aceituna, der weno.
-Medio vaso pequeño de vino moscatel (ya sabes, sin sulfitos, del que se hace en los pueblos a granel).
-Nata para cocinar (la vegetal aparenta ser más sana, vaya usté a sabé...)
-Piñones
-Pasas sultanas(vaaaale, de La Axarquía mucho ma mejó).
-Canela
Preparación:
Por un lado, pon a hornear el hojaldre, que se quede del dorao lorenzino que más te agrade el cuerpo serrano.
Endemientrastanto, pelas y rallas los cuatro tubérculos, como son dulces no necesitan azúcar. La batata es aún más dura que la zanahoria, así que mientras más fina mejor. Echas un poco de aceite de oliva virgen extra jaipeich biosus muelas en una sartén grande (de pueblo, dese turbio que sabe a sumito...) y lo cocinas removiendo. Cuando lleves un par de minutos removiendo (cuando las cosas esas naranja que estás cocinando están medio pochas ya del aburrimiento), echas el agua de coco en dos o tres veces, para no aguachirriarlo del tirón, y así cojan consistencia. Luego la nata, la caneliña. Dos wertas de cuchara palo como el que da un revés a lo Nadal y hala, un triple desde la esquina: las pasas y los piñones, así se cocinen toítos sus riles para tu regocijo sádico.
Se te tiene que haber quedao un pegote a lo rufio desorejao que ni a palustrá del 15.
Pos ea, le echas por encima del hojaldre tamaña pasta pegotuda y a hornear un par de minutos. No te pases, colega, que se te encostrará si no cuando te lo comas, creando un efecto implosivo que te chupará la sangre paentro y escupirá las neuronas pafuera, en plan ojos saltones cogotudos.

LA GENTE FELIZ LEE Y TOMA CAFÉ
Otro regalito de mi pasado cumpleaños. Cómo me conocéis, perras, y sabéis lo que me gusta. Este de mi niña Rou, que la muy traidora se acaba de jubilar y ma dejao sola en el despacho, la cacho penca. Beso de Hada Loca para Cara Rou. Por cierto, me baso en ella para un personaje de mi novela Venus al alba, la verión mamapollito es toíta de mi Rou. Aunque también tiene otras cosas que no...
Empecé el libro a las 11 de la noche y lo he acabado a las 2 de la mañana. Igual que Charing Cross Road, de una tacada.
Sí señor, me ha gustado. Me ha hecho llorar, cosa que no me apetecía, dicho sea de paso. Pero ha conseguido que empatice. Luego me parece previsible, está claro lo de Edwuard desde antes que asome el bigote rizao del rulé. Pero aún asín (que la RAE lo recoge, pero como vulgarismo, ehhh) es lo que tenemos las empáticas de las narices, que libros como este (sin tilde está más feo, ñores de la RAE) consiguen transmitirnos sentimientos que nos conmueven y nos hacen reaccionar (en plan ameba, aclaremos, cerrar el libro y dormir luego). Además, como somos masocas, vamos a por más leña al mono, que es tonto, o de goma, o político o...

Me sorprende muchísimo que la francesita que ha escrito esta novela tuviera que autoeditársela para que, en España, le hicieran caso al ser megaventas en Amazon. Eso es lo que vamos a tener que hacer todos, compis del mundo a los que le ponen la miel en los labios ciertos editores potentes, que te dicen trae pacá que me lo leo que me interesa, y luego se rajan vayaustéasabé por cuá.
Eso voy a hacer yo con Venus, nada más me deslíe, que I have done the dick a mishandle, ñoyá.

viernes, 20 de marzo de 2015

Pastel con libro. Mens sana y corpore sano

Que el médico me ha dicho que me eche a las drogas... En realidad me ha dicho que me deje de estreses y menestreses y dedique más tiempo a lo que me gusta, poseso, las drogas: chocolate y leer (vale, y escribir, y escuchar música, y hacer yoga y cajitas de madera...).

RECETA SANA, SIN AZÚCARES AÑADIDOS, QUE SABE A GLORIA... FUERTES.
Charing Cross Road con tarta Aleimún
ALEIMÚN
(versión sana de la de galletas pa cumple de toíta la vía de Dió)...

Ingredientes para 6 personas (que luego puede ser una solo, pero raciónate que te puede dar un chungo)
-2 Tabletas de chocolate de postre
-1 Litro de leche de SOJA
-1 vaso de vino Moscatel casero (hemos disido sano, asín que sin sulfitos atos...).
-1 cucharada de miel (sin antibióticos pa castrar ni chorradas, a comprar a las cooperativas, chatines)
-1 toque de canela en polvo
-2 anises de estrella
-1 sobre de hacer flanes
-1 puñado de nueces normales
-1 puñado de nueces de macadamia
-1 puñado de piñones
Preparación
Hay que hacer chocolate y natillas, así que hala, que no te lo tenga que explicar todo como si fueras nuevo, será posible...
Chocolate: echas leche de soja (400 ml está bien) y un chorro de vino moscatel, añade el anís. Cuando este caliente (sin hervir ni mucho menos) retira el aní. Deshaces el chocolate, añades al final los piñones y a tomá por cuá la bicicuá. Listo esta parte.
Natillas: liga todo el contenido del sobre en un par de dedos de leche. Por otro lado, pon medio litro de leche a calentar con el anís, cuando esté caliente (sin hervir) retira el anís y echa la canela, la miel y el concentrado de antes. A remover hasta que obtengas la textura adecuada.
Galletas: Las María van bien, hay que emborracharlas con leche aliñada con vino (pero que no se partan al colocarlas).
Montaje del espectáculo: Vas poniendo capa de galleta-natilla-galleta-chocolate-galleta-natilla-galleta-chocolate. Si pones menos capas queda peor de sabor, hazme caso que no es ninguna tontería.
Colofón: Métele caña a la tritu y todas las nueces las haces pedacitos. Las echas por encima y...
A PECAR con las drogas...
CHARING CROSS ROAD
Me la regaló Natukis (la que tiene la culpa que me eche a hacer cajistas de madera) para mi cumple hace muy poco. Había oído hablar del libro pero, sinceramente, ni flores. Me lo he calzado de una sentada rápida (se lee en un par de horas), de noche, cuando pollito pasa a su versión Dr. Jeckyll y luego se desvanece para dejar en su lugar a San Gabriel de pitufo con alitas y todo. El libro muestra una extraña relación a distancia entre una mujer americana y los miembros de una librería británica durante veinte años, es la correspondencia que mantuvieron durante ese tiempo. Eso lo puedes leer en la sinopsis ¿qué te aporta mi comentario? Lo que he sentido al leerla: sorpresa (por descubrir cuestiones reales de aquella época), empatía (con la protagonista), curiosidad (por seguir leyendo, lo que me hizo terminarme la lectura en cero con dos), vacío (cuando te das cuenta de que la vida es eso que ocurre mientras tú haces planes).
En fin, la recomiendo, no es la lectura de mi vida, pero merece la pena. Hala LaMuá dixit.
Feliz puente de San José para los que puedan disfrutarlo.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Venus al alba (Capítulos I y II)


Durante años fue su manzana prohibida, y desde el primer día la deseó con piel. Siempre supo que era ella, y no el miedo a estar solo. Pero nunca luchó por conseguirla; no la quería como triunfo, sino como felicidad. Así que tuvo que sobrevivir a la decisión que eligió por él. La vio marchar. La rutina le enseñó a ignorar las preguntas de las que conocía las respuestas.
Algunas noches imaginaba que sus pensamientos la despertaban, allá donde estuviera, y le rozaban los labios para traer su tacto de vuelta. Pero siempre se despertaba sin su sabor, con la misma sensación de necesitarla por mucho que la distancia quisiera ponerle el nombre del olvido.
Cuando pocos años después Nadir regresó a Málaga, Marco no quiso alegrarse de la ruptura emocional que la trajo de vuelta, pero no pudo evitar que cierto regocijo removiera los cimientos de su alma.

«Los que pensábamos que eras nuestra amiga no nos dimos cuenta de que nunca nos perteneciste, pero nosotros a ti sí. Eres como la madre Naturaleza, ya estabas cuando llegamos y seguirás cuando nos hayamos ido, madurando sin envejecer…».
—¿Eso le has escrito? —preguntó Enrique.
—Sí. Es mi bienvenida —contestó Marco— ¿no quieres que continúe?
—Menuda cursilada, por favor… Estás jodido —se lamentó mientras arqueaba las cejas, se relamía los labios y se reclinaba en la silla del bar.
—¿Piensas que no le va a gustar? —interrogó Marco.
—No, lo que creo es que es una putada que sigas colado por ella después de tanto tiempo. Yo no me la follé, no hubo manera, y se me pasó rápido el calentón. Pero tú…
—Creo que sí le va a gustar —añadió mirando el papel y bebiendo un sorbo de cerveza.
—¿Tú sí? Serás cabrón ¿cómo lo conseguiste? Pero si eres…
—Enrique, no te pases… Y ¿soy qué? Calvo, del montón… Es cierto, no tengo tanta planta como tú. Y no voy a hablar de si sí o si no contigo. Eres capaz de publicarlo hasta en el Facebook. Quédate nadando en tu especulación, pero ten cuidado, no te ahogues —acto seguido se levantó y fue a pagar la cuenta.
—Déjate de hostias, Marco, ya pago yo. Cuando te hagas rico y famoso de verdad págame un festival con pibas.
—Vendrás ¿verdad? —preguntó Marco mientras se alejaba.
—Pues claro, hombre. Hablando de pibas ¿me voy a perder yo al pibón de Nadir?
—No sé si arrepentirme ya o esperar a que la cagues… Nos vemos entonces. Puntual ¿eh?

La tarde, tranquila y luminosa, husmeaba en la vida de todos, como un gato que rebusca en un basurero. Marco paseaba por los comercios hasta que decidió perderse en la calle de las librerías. Siempre le dio miedo esa calle, de pequeño. Estrecha, larga, oscura y húmeda por el eterno goteo de la tubería rota del Teatro Cervantes que ennegrecía los adoquines de moho en  una ciudad donde la penumbra se solía esconder de ella misma.
Quince librerías en una sola calle, a dos bandas. Quince bonitas niñas que para Marco, calzados ya los cincuenta, se le antojaban Lolitas promiscuas, ávidas de ser penetradas por lectores maduros taciturnos que compraran sus libros. Pero Marco era maduro de una sola Lolita, Alejandría. Si Borges imaginaba el paraíso como algún tipo de biblioteca, en esa librería hubiera conversado con Dios. Situada en la parte más señorial, y mejor conservada, del edificio del s. XVIII que albergaba más de un paraíso de libros, los techos eran de madera y estaban a cinco metros sobre el suelo lo que, en manos de un artesano de sueños e ingeniero Tetris, favorecía la perspectiva horror vacui de su dueño. Cientos de miles de libros se amontonaban, en el más ordenado de los caos, formando macroestructuras microarquitectónicas. Hipo, que así se hacía llamar el dueño de Alejandría, conseguía lucir sus volúmenes más golosos suspendidos en el aire con hilo de pescar y nudos marineros.
La madera, hermana del papel, impregnaba de su olor característico aquella inmensa estancia de varias salas. Nadie, excepto Hipo, se subía en las escaleras correderas que llegaban al techo y nadie, excepto Hipo, sabía qué libros vivían allí ni cuál podría ser su ubicación.
Al entrar, Marco accionó un modernísimo y complejo mecanismo de última tecnología cuya melodía paso desapercibida por lo cotidiano de su sonido, un móvil de bambú.

—Marco ¿te lo vas a llevar?
Hipo buscó algo debajo del mostrador. Cuando lo hubo encontrado, después de ruidos de papel y de metal, y levantó la cabeza, Marco ya estaba justo delante de él, al otro lado del mostrador.
—Sí, por favor. Cóbrate —le indicó Marco apuntándole con una tarjeta de crédito negra.
—Te lo he envuelto en papel, aunque no sea un regalo estará mejor ahí dentro que al tacto de cualquier funda de plástico —aclaró el librero.
—Gracias —el escritor sentenció la conversación firmando la lengua de papel que escupió el datáfono.
—Te debe ir bien las cosas ¿no, Marco? —intentó continuar la conversación sin demasiado éxito.
—No me puedo quejar —dijo el escritor.
—Te han dado un premio este año, otro ¿puede ser?
—Sí, uno, hace poco, sí —contestó el escritor con la misma habilidad que un ventrílocuo.
—Es un premio importante ¿no? —insistió Hipo.
—El Nacional —respondió con apatía.
—Todo un honor tenerte de cliente tantos años, Marco —y el librero le entregó el paquete mientras le miraba con afecto, sincero, sereno.
—Gracias, Hipo —dijo Marco—, hasta otro día.

Hipo Valdés lo siguió con la mirada hasta que la silueta del escritor y su sombra comulgaron en un  mismo pedazo de oscuridad al final de la calle.
Llegó a su casa, esa especie de museo ordenado que tenía por hogar, y colocó el paquete encima de la mesita del salón. Allí estuvo observándolo, en la oscuridad, hasta que se levantó una hora después y se fue a dormir sin cenar.

domingo, 2 de noviembre de 2014

TDAH ¿sí o no?

Cuando poco antes de morir, en 2009, Leon Eisenberg, conocido como el padre del TDAH, afirmó que era una “enfermedad ficticia” (la palabra literal es “fabricada”) parece ser que se incurrió en un error de traducción. Lo que decía Eisenberg es que se estaba sobrediagnosticando y que se debería investigar más cada caso y medicar menos a los niños.

Como todo en la vida, al extenderse la noticia (que no fue de 2009 sino de 2012) han surgido opiniones de las que se suben al carro de la novedad, en este caso la de arremeter contra este trastorno, algunos hasta con argumentos convincentes.

Al afirmar el psicoanalista Joseph Knobel Freud, sobrino nieto de Sigmund, que lo que ocurre es que el niño intenta llamar la atención de sus padres y se inquieta, o al sugerir Ken Robinson, Sir todo él, que sospechosamente se da en entornos con más estímulos como las ciudades más grandes, o al asegurar el catedrático Marino Pérez que no hay biomarcador cerebral que demuestre la existencia del TDAH, tampoco aportan una prueba contundente de lo contrario.

Esto es, sin interés ninguno en que exista o no dicho trastorno me surgen bastantes dudas sobre tales afirmaciones. Sr. Pérez ¿existe biomarcador para detectar todas las enfermedades de salud mental reconocidas por la OMS? ¿Es esa condición sine qua non para que exista una enfermedad? ¿Es posible que aún no tengamos los parámetros que acoten ese biomarcador o desconozcamos la combinación de marcadores biológicos específicos…?

Es cierto, señor Robinson, a mayor cantidad e intensidad de estímulos mayor posibilidad de estrés y ansiedad que se puede somatizar fácilmente ¿indica eso rotundamente que no exista el TDAH? ¿O solo se pone usted a la defensiva porque nota, como yo, que es más fácil tirar de manual donde vienen registradas unas cuántas enfermedades con indicaciones embotelladas y medicamentos específicos que “parece que funcionan” y así me quito de problemas (si soy médico que sobrevive, también, en océanos de estímulos)?

Creo que lo médicos de hoy en día no se salen del protocolo por comodidad y miedo, por ese orden, lo que perjudica seriamente la salud.

Creo que no se tiene en cuenta que durante décadas, y con el beneplácito de nuestros gobiernos, se ha venido hormonando y cargando de antibióticos la comida viva destinada al ser humano y eso, quieran algunos admitirlo o no, tiene que influir en nuestro sistema inmune, por ejemplo, sí o sí. Sin hablar de otros agentes externos, dícese parabenos y primos hermanos, o de medicamentos recetados cuyos efectos secundarios pueden camuflarse mejor que los de la Talidomina por, quizás, intensificarse con el tiempo en vez de ser inmediatos o mezclarse con otra clase de dolencias comunes que cuadren con cualquier diagnóstico del manual antes citado. No hablo ya de la contaminación y de procesos inflamatorios. Pero 9 de cada 10 enfermos son crónicos, y eso genera muchos beneficios, sospechoso.

Creo que las TIC están modificando el funcionamiento del cerebro y todavía no sabemos el calado de tal influencia.

Creo que la sociedad desarrollada actual está estresada porque así lo han favorecido los agentes económicos, reyes del mambo que nos marcan el ritmo de baile, y nos obligan a consumir para no sentirnos excluidos, bajo presión psicológica, a una velocidad de vértigo, auspiciada por técnicas de venta salvajes y manipuladoras como la obsolescencia programada.

Creo que la sociedad está “avanzando” a una velocidad tremenda y que los males (me refiero a la salud) no son, ni pueden serlo, los mismos que hace un siglo.

Está claro que nadie tiene el monopolio de nuestra salud pero entre todos nos la están (y algunos se autoayudan) fastidiando.

No sé si existe el TDAH, pero por ahora, con estos argumentos y mi experiencia, tengo mis serias dudas de que no exista.

lunes, 27 de octubre de 2014

La cultura importa

Que dice el vecino, máster del universo y doctor honoris farsa con cuenta en Twitter –y profesor en la universidad–, que los finlandeses leen 47 libros de media al año porque es una cuestión cultural subyugada a los caprichos meteorológicos idiosincrásicos de los susodichos. Chimpón. Y se queda tan fresco (como ellos, orgullo PISA, grado arriba, grado abajo). Así que entra en escena ese ejemplar de cebollino hembra que vende el CV al peso también en la université uséase yo–, que no termina de enterarse de ciertas teorías amebísticas –dícese de las derivadas del principio estímulo-respuesta, o final–. Por esa regla de tres, la adaptación coyuntural malagueña a una cultura del sol podría pasar por encalomarse 50 volúmenes bíblicos –entiéndase, solo por la extensión– en la playa, a la sombra de un chambao al atardecer, quizás mojito en mano los mayordedadcheros, o viento en popa a toda caña… fresquita; o Puleva chocolate los impúberes no alérgicos a la lactosa, proteína de la leche, cacao, capsaicina o casta que gobierna y permite que con tanta hormona y antibiótico legal en la comida se nos joda el sistema inmune y seamos alérgicos incluso a mirarnos en el espejo para vernos los defectos en vez de indignarnos de los ajenos. Que no, que esa la lógica con nosotros no funciona ¿de qué si no todas las bicicletas están en Amsterdam cuando aquí a lo que invita el tiempo es a arruinar a los fabricantes de coches y partirnos del plan PIVE? Vale, a los chinos también les hemos prestado unas poquitas. No hay más que ver los carriles bicis que se han sacao de la manga en bastantes sitios, en esta nuestra Boquerolandia, fruto de una cultura biciclística arraigada ancestralmente en la mentalidad arquitecta de los benditos pintacarrilesdebicis. En fin, que la cultura importa, por supuesto –que se lo digan al iluminado gurú oriental que dice que no es zen tender la ropa por la noche, a ver quién es el guapo que aguanta el olor a fritanga de la colada si no, 200 litros de Mimosín mediante–, pero quizás no de la manera que se plantea y, sobre todo, que hay rasgos de la cultura que tampoco hay que salvaguardar a toda costa. Leer. Hábito lector. El esfuerzo pasa por preparar a los profesores desde infantil, por lanzar bombas de relojería lectoras que en casa pidan libros para los Reyes. A ver si nos dejamos de tonterías culturales con esta santa manía de autojustificarnos. Señó, señó...